Atrévete a seguir tus sueños

Muchas veces elegimos una carrera universitaria por las muchas oportunidades de trabajo que hay, porque consideramos que son de las mejores pagadas o porque son las que nuestros padres quieres que estudiemos. Sin embargo, dejamos de lado nuestros sueños y pasiones con tal de asegurar un futuro que quizá no es el que queremos, pero debemos soportarlo por tener una supuesta mejor vida o por satisfacer los deseos de nuestros progenitores, que son los que generalmente pagan nuestros estudios. Esto lo escribo porque recientemente me enteré de que un gran amigo mío decidió comenzar de cero, dejando atrás todo lo que había conseguido y seguir su sueño, con el cual ahora está disfrutando las mieles del éxito.

Tadeo es el nombre de mi amigo, él decidió estudiar hace algunos años diseño y lo hizo con la intención de poder trabajar en la empresa de publicidad de su padre. Logró terminar la carrera con honores, siendo uno de los mejores promedios de su clase, pero nunca lo vi tan apasionado. Compartí con el un par de clases, pues yo estaba en otra carrera. Cuando hablábamos nunca sentí pasión alguna por su carrera, cuando otros se emocionaban por las nuevas clases, él sólo tenía en mete poder pasarlas con el mejor promedio posible. Lo cual conseguía a menudo. Al final se graduó y comenzó a trabajar con su padre, realizando diseños para otras compañías, ya sea para sus logotipos, para sus sitios web o alguna imagen que necesitaran. Incluso su gran habilidad con las máquinas logró posicionar a la empresa de su padre, cuando alguien buscaba ‘corte láser df’, uno de los primeros resultados en Google era la empresa de su padre, esto gracias a que muchos hablaban de la habilidad de su hijo, de la cual hablaban en diversos artículos en internet.

A pesar de su gran habilidad para el diseño, no era algo que lo llenara emocionalmente. Él sabía que era bueno, pero llegó un momento en el que necesitaba despertarse con ganas de ir a trabajar, ilusionado por lo que iba a hacer, lo que nunca le pasaba trabajando para su padre. Así que de un día para otro renunció, le anunció a su padre que su sueño siempre había sido ser payaso y darles alegría a las personas. Le encantaba actuar, hacer reír a la gente, presentar shows, algo que nunca pudo hacer ya que sus padres le dijeron que era una carrera que no le iba a dejar nada, sólo frustraciones.

Comenzó dando shows en quioscos, en lugares públicos como Chapultepec, incluso se metió al metro y fue a dar alegría a niños que se encontraban en hospitales y albergues. Muchos grabaron sus actuaciones y las subieron a internet, hasta que un productor quedó maravillado con su talento y carisma, y decidió producirle un show, el cual llegó a presentar en teatros pequeños, hasta llegar al Metropolitan, Auditorio Nacional y la Arena Ciudad de México. Hoy está dando shows en Broadway, pero no se olvida de la gente que lo impulsó, así que de vez en cuando vuelve al metro de la CDMX y a los hospitales y orfanatos de niños para, de forma gratuita, hacerlos reí un rato.

Consigue más información en Jobshop.mx