De vender garrafones a químico

Que gracioso puede ser el destino, pues lo que empieza como un juego o un sueño de un niño, puede ser el primer paso para el hombre en el que se convertirá en el futuro. Algo así me sucedió y que hoy recordé después de una plática muy divertida con mis padres, quienes me hicieron recordar ese pequeño, pero gran detalle que me encaminó a elegir la carrera que ahora tengo y con la que puedo presumir he ayudado a millones de personas, pero aún falta mucho camino por recorrer. Se las quiero contar para que tanto papás como hijos se den cuenta de que todo lo que nos sucede en la vida puede ser una señal para el futuro próximo o lejano, solo hay que saber esperar y recibir con los brazos abiertos lo que venga.

Mis primeros ocho años de vida los pasé en la capital del Estados de México, Toluca, donde tardó un poco en llegar el agua purificada a los hogares, me refiero a ésta que te llevan hasta tu casa en garrafones. Yo ya no lo recordaba, pero me contaron mis padres que la primera vez que se empezaron a distribuir garrafones a domicilio en Toluca con el clásico hombre que grita “el aguaaaaaa”, yo me sorprendí y me reí al mismo tiempo, así que cada que pasaban gritando, yo hacía lo mismo. Después empecé a salir a la calle a saludar a los vendedores, a decirles que si les podía ayudar. Al principio me veían como un mocoso entrometido, pero conforme pasó el tiempo les parecía divertido, incluso uno de ellos me puso un garrafón en el hombro (claro que él cargaba todo el peso) y me ayudó a llevarlo a mi casa. Mi mamá recuerda con gracia que cada que se vaciaba un garrafón, yo lo cargaba sobre el hombro a duras penas y empezaba a gritar “voy por el aguaaaaaa” o “ya no hay aguaaaaaa”. Fue muy divertido recordarlo.

Pero estas bromas pasaron a convertirse en sueños. Nunca lo relacioné, pero tras el paso del tiempo y cuando nos venimos a vivir a la Ciudad de México, antes llamado Distrito Federal, me entró la inquietud de ayudar a toda esa gente que no tenía acceso a agua potable. ¿Por qué no distribuyen garrafones hasta sus domicilios? ¿Qué puedo hacer para purificar el agua a la que ellos tienen acceso? Eran algunas de las preguntas que me hacía, así que decidí estudiar química, con la intención de conocer fórmulas y poder hacerles llegar el líquido vital a todas esas personas que no podían gozarla, además de que es un recurso que debe ser accesible para todo el mundo.

Tras estudiar química, comencé a trabajar directamente enfocado en el agua. En cómo crear mejores procesos de purificación, en cómo potabilizarla en grandes cantidades, en crear mejores envases, más limpios y salubres, etc. Actualmente me encuentro trabajando en crear un tipo de garrafones que no sean de plástico, pues la contaminación de este material podría llegar a acabar con el mundo, ya que no somos lo suficientemente buenos reciclándolo y consumimos en exceso, pero no solo yo puedo ayudar, ustedes también deberían buscar formas de consumir menos plástico, por nosotros y nuestros hijos y nietos.

Para más información sobre este procedimiento y su distribución, visita BONAFONT.