El Gobierno de la Palabra

El día de hoy, estaba conduciendo por la ciudad más que tiendo hacerlo, debido a que tuve varias juntas en varios puntos de la ciudad,  y me puse a analizar por alguna razón u otra,  el contenido de los grafitis que plagan a la ciudad por todos lados, a veces inclusive hasta en los señalamientos viales, algo que me resulta muy bajo y de muy poca civilización.

Al decir esto no solo me refiero a la parte estética, cívica y ética de una ciudad, sino que me refiero a cosa que van mas allá de la estética y contaminación visual –algo que afecta mucho al ser humano-sino que hablo de algo que puede cambiar el rumbo de una ciudad en colectivo, incluyendo el destino de la misma.

Alguna vez conocí a una persona cuyo entendimiento de la vida, del orden natural  y el desorden natural, quien se dedica a la sanación de las personas por métodos muy peculiares  y no utilizados nadie, cuyo resultados son abrumadores e inclusive increíbles. Muchas veces, vi como esta persona curaba a personas con cáncer; diabetes; y muchísimas otras  condiciones adversas en el organismo humano.

También, pude llegar a presenciar como esta persona remediaba condiciones  psiquiátrica de individuos como autismo; tendencias suicidas; paranoia; depresión;  e inclusive esquizofrenia. En otras palabras verdaderamente impresionante.

Llegue a ver cosas tan extremas que me cuesta trabajo tan solo decirlas como es el hecho de arreglar aparatos mecánicos  simplemente al pronunciar palabras que yo no conocía y me parece que no son en ninguna idioma oficial. Sin embargo, esas palabras arreglaban lo descompuesto como tostadores; estufas; automóviles y muchos otros aparatos eléctricos.

Cuando de personas se trataba, su método constaba en dos variantes, una que tenía en reserva si la principal no funcionaba. La primera era simplemente mirar fijamente a la persona enferma por un minuto y medio, mientras que la otra constaba en poner su mano a unos cinco centímetros de  del paciente y simplemente rezar. Tenia un tercer método que aplicaba cuando llevaba varias curaciones en el día que era curar al paciente por medio de preguntas, muchas de las cuales parecían no tener ningún sentido sin embargo al final de las mismas el paciente estaba completamente liberado de su mal.

Muchas veces le propuse a esta persona el promover sus prácticas y hacerlo público, sin embargo nunca lo acepto. Su razón era que las farmacéuticas le matarían y de ese modo no podría ayudar a nadie, mientras que en silencio podía ayudar a muchas personas.

Esta persona decía que el mundo y todo lo que nos rodea esta gobernado por palabras clave que al pronunciarles se podía conseguir un fin en específico, incluyendo las cosas materiales –especialmente las de energía eléctrica-. Aquella persona me dijo  que había palabras que también servían para descomponer el orden natural, muchas de ellas estaban escritas en grafitis, palabras que ni quienes la que las escribieron con su pintura sabían lo que ponían. El conjunto de estas palabras pueden descomponer a un lugar, tan simple como eso.