Falta de mala leche

En el futbol estás expuesto a todo tipo de faltas, desde las más sencillas como un jalón de camiseta o una zancadilla para evitar el avance, hasta las más graves, que propician fracturas y hasta el final de la carrera de los jugadores. Como futbolistas estamos conscientes de ello, tratamos de cuidarnos para no sufrir alguna de gravedad, pero no siempre depende de nosotros, pues hay gente mala leche que lo único que quiere es hacerte daño por x o y razón. Celos, envidia, rabia, venganza, lo que sea, irán directo al cuerpo para lastimarte. He conocido jugadores así a lo largo de mi vida, pues siempre he jugado en equipo amateurs de futbol en campo, futbol siete y rápido. Pero fue hasta hace poco que me dieron el peor golpe que he sufrido jamás. Y todo, por un malentendido de faldas.

Todo empezó cuando conocí a una chica en un bar, era muy bonita y con una sonrisa que iluminaba el lugar. No lo pensé dos veces y me acerque a platicar con ella, me contó que tenía problemas con su novio, que estaban en un bache y que se sentía sola, después me preguntó si deseaba acompañarla a su casa, a lo que me negué, ya que no quería tener problemas al meterme en una relación donde yo era el intruso. Por más que estuvieran peleados y a punto de terminar, no quería ser yo la razón y que ella después se arrepintiera y volvieran, quedándome como el único herido. Dejé pasar la oportunidad y la acompañé a tomar su Uber, me dijo que como forma de disculparse por su atrevimiento me daba un aventón. Era un ride, nada malo podía pasar, así que acepté. Jamás me di cuenta ni imaginé que todo estaba planeado para darle celos a su novio, quien la había seguido hasta el lugar y nos había observado.

Lo supe demasiado tarde, cuando ya estaba en el hospital. Durante un partido con mi equipo, el defensa del otro equipo me estaba pateando más de lo normal, algo que me sacó de onda, pero continué jugando, hasta que llegó la peor entrada de todas. Corría con el balón en medio campo, me dirigía hacia el área, y cuando volteé a ver si tenía algún compañero libre, sentí como unos tachones se me clavaban en el cuerpo, a la altura del pecho y el abdomen. Mientras me retorcía del dolor en el pasto, escuché cuando me dijo: “Para que te sigas acostando con mi novia”. Me llevaron de emergencia al hospital, pues tenía dificultades para respirar, ahí me hicieron unos rayos x de tórax y resultó que me habían roto las costillas y una se me incrustó en un pulmón, por lo que tuvieron que intervenirme de emergencia. Cuando desperté, la chica que conocí en el bar y su novio fueron a verme, las ganas de tener un arma y dispararle rondaban en mi mente y mi ser. Se disculparon y ella me contó toda la verdad. Sólo les pedí que su fueran, pero en mi mente les deseaba todo el mal que pudiera existir en el mundo, pensamiento del cual después me arrepentí. Gracias a Dios me recuperó bastante bien y espero pronto volver a jugar con normalidad.