La evolución del coworking

Hasta hace poco, los cambios en el lugar de trabajo se debían principalmente a necesidades tácticas, como ahorrar dinero, atraer talento o aumentar la colaboración.

Poco a poco los empleadores entienden cada vez más el papel estratégico que desempeñan los lugares de trabajo y las prácticas de trabajo para impulsar el éxito.

Esta evolución ha llevado a una variedad de enfoques nuevos y no tan nuevos, incluidos el plan abierto, el uso compartido de escritorio y el trabajo basado en actividades.

Las tasas de utilización del espacio global del 50% o menos apuntan al hecho de que la mayoría de las organizaciones no han respondido de manera efectiva a los inevitables cambios organizativos y de mercado.

Como resultado, los lugares de trabajo, las prácticas de trabajo y las políticas de trabajo a menudo no reflejan la realidad y no han sido optimizados para producir los mejores resultados.

Vemos por ejemplo que el lugar de trabajo de hoy en día ya no es un solo lugar. Son muchos lugares dentro y fuera de la oficina.

Si bien, la palabra “teletrabajo” fue acuñada por Jack Nilles, un ex científico espacial de la NASA en 1973 han pasado más de cuatro décadas en donde ahora vemos que casi el 80% de los trabajadores del conocimiento a nivel mundial informan que trabajan de forma remota al menos un día a la semana.

La participación es mayor en América del Norte, seguida de Europa, Medio Oriente y África y Asia Pacífico.

Si bien, las estadísticas y tendencias en el trabajo remoto no están bien documentada, se observa que mientras el hogar sigue siendo la ubicación más común para el trabajo remoto, casi cuatro de cada 10 trabajadores remotos eligen espacios de trabajo compartidos, cafeterías y otras ubicaciones dondequiera que vayan.

En este sentido, si bien muchos disfrutan de la comodidad de trabajar en casa, a menudo no es una solución ideal.

Encontrar un lugar tranquilo puede ser un desafío para algunos.

Otros se pierden los aspectos sociales de un lugar de trabajo tradicional, el entorno profesional, el servicio confiable de Internet de alta velocidad y la oportunidad de dejar el trabajo al final del día.

Muchas personas comenzaron a buscar otras alternativas que no sean la propia oficina.

Las cafeterías, los vestíbulos de los hoteles y otros “terceros lugares” de repente se encontraron llenos de trabajadores luchando por conectarse.

Aunque algunos propietarios consideraron que estos clientes son un gasto en la rotación de mesas y Wi-Fi, muchos abrazaron el concepto, incluso rediseñaron sus espacios para acomodar a sus invitados de negocios.

Aunque estos “terceros lugares” pueden ser adecuados para usos ocasionales, no son un reemplazo eficaz para el hogar o la oficina.

Los problemas relacionados con la seguridad, el ruido y la disponibilidad, además de las miradas ocasionales de los propietarios, los hacen menos que ideales.

Es así que a través de un largo camino llega el término coworking el cual fue acuñado en 1999 para describir el trabajo colaborativo apoyado por computadora siendo los primeros centros de coworking los de Hat Factory y Citizen Space, en San Francisco estableciéndose en 2006.

Estos espacios son colaborativos ofreciendo opciones para tener una oficina privada si así lo deseas o sencillamente pasar un día de trabajo en un entornos que te invite a la creatividad.

Ahora no solo están en Estados Unidos, bien puedes pensar en un espacio de coworking Reforma, Polanco o Lindavista si vives en la Ciudad de México y como estas opciones, siguen proliferando en nuestro país y por supuesto en muchos lugares del mundo.

La evolución del coworking ya es un hecho y la idea de teletrabajar se está esparciendo como pólvora.

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