Nuevos Desafíos

El día de ayer, fuimos a una venta de aviones civiles y militares en las Vegas Nevadas debido a que los Estados Unidos han propuesto a México que si es que queremos ganar la guerra contra el narcotráfico es necesario que modernicemos por completo el estado de nuestras fuerzas armadas, debido a que simplemente nos estamos quedando atrás del enemigo.

Las fuerzas armadas mexicanas, no es un mal ejercito para aquello a lo que estaba diseñado, que es mantener la seguridad y la integridad nacional, contra enemigos nacionales e internacionales. Sin embargo, el ejército mexicano no es capaz de enfrentar de ninguna manera un ejército extranjero por la simple razón que aunque este escrito que el resguardar a nuestro país de amenazas extranjeras  es su función, México al ser neutral, nunca necesitaría de algo así.

Sin embargo, nuestro país siempre ha sido un país inestable, donde las rebeliones y guerras por el poder estaban siempre a la vuelta de la esquina por lo que el ejercito mexicano siempre ha debido tener esta preparación y siempre la tuvo contra los supuestos enemigos post revolucionarios como la guerrilla de Marcos y fuerzas pequeñas de esta naturaleza.

Sin embargo, desde final desde el principio del siglo XXI, un nuevo enemigo ha surgido con mucha fuerza y con excelente armamento que consigue debido a sus infinitos recursos económicos. Es por esto que el ejercito mexicano tiene que cambiar de rumbo de inmediato si es que quiere vencer.

Es un hecho que tácticamente las fuerzas regulares mexicanas son superiores al narcotráfico, sin embargo poco pueden hacer si sus raciones son limitadas –sobre todo en munición –   y en apoyo artillero y aéreo.

Si es que México tuviera una buena y competente fuerza aérea, entonces el escenario cambiario por completo ya que el narco no podría hacer absolutamente nada contra aviones como el F-16 en adelante.

Esto se debe a que aunque el narco tenga buen armamento, suficiente inclusive para derrumbar helicópteros y aeronaves comerciales, no tiene sistemas anti aéreos capaces de derrumbar un avión de combate y mucho menos un bombardero táctico, quienes vuelan cerca de la atmosfera sin producir sonido alguno. Este tipo de aeronaves podría ubicar las posiciones enemigas por medio de sus radares sofisticados o por medio de ayuda logística de fuerzas especiales infiltradas en el territorio enemigo, tal y como son los Fusileros Paracaidistas.