Recuerdos escondidos.

Dicen que nuestro cuerpo almacena todo tipo de recuerdos sensoriales: imágenes, olores, sensaciones, palabras entre otras. Sin duda uno de los estímulos más intensos a la hora de invocar recuerdos son los olores y las canciones.

Podríamos atentar a contar nuestra vida en canciones y no necesariamente porque estas cuenten esa parte sino porque se vuelve como el soundtrack de nuestra vida. La otra vez en una red social encontré un video de canciones de hace 10 años me impresionó muchísimo primero porque no me creo que hace 10 años hayan salido canciones que me gustan tanto y la otra porque me trajo un montón de recuerdos de cuando era más joven.

Y las canciones pueden recordarnos momentos que creíamos perdidos o de plano no nos acordábamos, tal vez la escuchamos en un camión que nos llevaba a casa después de un excelente día o alguna canción se reprodujo en el internet que nos recordó al amigo que siempre la tarareaba con mal ritmo.

Algunas personas crean listas en páginas como YouTube, Spotify, Google Play o 8tracks para poder tener un registro de esas canciones es interesante escucharlas y saber que sin querer estamos disfrutando de la vida de alguien aunque obvio es más interesante si supiéramos el contexto ¡El chisme ha de ser buenísimo!

No es una tarea tan sencilla porque incluso actualmente en mi caso no sabría que canción describiría por ejemplo… este mes en curso, escucho tantas canciones y al mismo tiempo las mismas que es difícil.

Otra cosa que me gusta es que cuando estás con una persona mucho tiempo hay un momento donde hay un intercambio musical, a lo mejor porque la otra persona disfruta mucho un grupo de música o te habla constantemente de él lo ubicas y si en algún momento sus caminos se separan escuchas esas canciones para recordar su presencia.

También hay otros factores y estímulos que invocan recuerdos como el olor o el sabor. Los olores son muy poderosos solo que no estamos conscientes al 100% de la cantidad de recuerdos arraigados que se encuentran en nosotros, unos blindajes en nuestra propia piel.

[Vídeo: YouTube || Información extraída desde Invaco y El Universal  ]

Por ahí en el internet leí en un blog sobre una tarea artística que era anotar por 3 días los estímulos que recibiéramos. Por ejemplo si olías sopa de fideo y te recordaba a casa, pues eso anotabas. Lo hice por pura curiosidad y me sorprendí muchísimo todo el mapa mental que hice para poder regresar a ese recuerdo.

Hay una frase que dice que no nos acordamos de las cosas que se dijeron sino de cómo nos hicieron sentir y en el caso de los estímulos es verdad , recordamos las sensaciones entonces en el momento que lo volvemos a sentir automáticamente nos transporta a un momento determinado.

Las fotos son importantes pero deberíamos de poner más atención a que cosas nos recuerdan cosas felices, tristes, personas, eventos, de verdad que estamos llenos de atajos, solo que los tenemos ahí arrumbados y no es que todos sean súper útiles pero es bueno regresar al origen de esos sentimientos.

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